Te presentamos a Kyss Richard, estilista de Rudy’s Barbershop
Cuando Kyss Richard comenzó a trabajar como peluquera profesional nada más terminar el instituto, supo que había encontrado la profesión perfecta para ella. «Era el lugar que me parecía un buen punto de partida: un lugar donde podía ser yo misma, pero también sentir que estaba haciendo algo que me llenaba […]

Cuando Kyss Richard comenzó a trabajar como peluquera profesional nada más terminar el instituto, supo que había encontrado la profesión perfecta para ella.
«Era el lugar que me parecía que iba a ser un buen punto de apoyo para mí: un lugar donde pudiera ser yo misma, pero también sentir que estaba haciendo algo gratificante porque ayudaba a los demás», recuerda.
Kyss comenzó a trabajar en Rudy’s Barbershop, en la zona de Seattle, solo dos años después, donde se enamoró del arte de perfeccionar el peinado masculino.
«Tenía muchas ganas de trabajar con barbas, degradados y cosas por el estilo», explica. «Creo que los hombres a veces se atreven un poco más con su estilo, y me encanta que cada persona tenga un look un poco más personal».
La pasión de Kyss por la originalidad va más allá del gusto de sus clientes por un color de pelo atrevido o por pasar de un corte número 5 a un corte al cero. Ella cree que la individualidad es fundamental para el arte de cada estilista, algo que las personas ajenas al sector de la belleza no siempre aprecian a primera vista.
«Creo que muchas veces se nos ve a los estilistas como un único tipo de persona, pero todos somos muy eclécticos», afirma Kyss. «Algunos somos muy artísticos y otros tenemos una personalidad de tipo A y somos más metódicos. Creo que se trata más bien de encontrarse a uno mismo en todo eso».
Transmitir la personalidad del peluquero puede resultar complicado cuando los clientes esperan obtener el mismo resultado que obtuvieron al acudir a otros peluqueros. Esto es especialmente frecuente en la era actual, en la que se buscan en Google los cortes de pelo de los famosos y se guardan en tableros de Pinterest los peinados de las blogueras de belleza.
«Por alguna razón, la gente no lo ve como una forma de arte. Es como pedirle a Van Gogh que pinte el mismo cuadro que Picasso», dice Kyss riendo. «No puedes traer una foto de Brad Pitt y salir con el mismo peinado que él, ¡porque no tienes exactamente la misma cabeza que él!».
Más allá de su pasión por esa singularidad que se desarrolla en cada estilista a medida que perfecciona su oficio, a Kyss le encanta que su trabajo ayude a las personas, ya sea reforzando su confianza al transformar su aspecto o simplemente prestándoles atención en momentos difíciles.
«Me di cuenta de que los peluqueros son un poco como terapeutas. La gente se siente atraída por alguien que no tiene prejuicios sobre nada de lo que le cuentan», explica.
«Es genial: puedo entablar relaciones con personas con las que normalmente nunca entraría en contacto, y además quizá pueda ayudarles de formas que sus compañeros no podrían, simplemente porque no voy a tener prejuicios hacia nada de lo que digan».
A medida que se acerca rápidamente el 2020, nos esperan nuevos comienzos. Cuando le pidieron a Kyss que diera un consejo a alguien que empezara en su puesto, recordó las lecciones que aprendió cuando era una peluquera novata recién salida del instituto.
«Mantén la mente abierta. Los primeros años pueden ser duros, pero lo importante es ganar confianza, ser consciente de tu valía y mantenerte firme si es algo que te apasiona».
Más información: Conoce a Sarah Johns, directora del spa de Renew Laser & Skincare
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Escrito por
Emily Martin, redactora publicitaria de Zenoti
Una devota lectora confesa a la que le apasionan los idiomas y tejer historias con palabras. Se siente más feliz cuando se sumerge en la naturaleza, ya sea a caballo o esquiando, o acurrucada con una buena novela de suspense. Los artículos de Emily se centran en compartir tendencias y perspectivas que influyen en el sector de la belleza y el bienestar.






